Para algunos de nosotros, trabajar desde casa o quedarse en casa para cuidar de la familia nos hace imaginar un escenario ideal. No hay que viajar, no hay cotilleos y podemos andar con ropa cómoda todo el día. Pero también es una forma segura de ganar kilos de más si no se tiene cuidado. La escasez de movimiento físico junto a comida y bebidas poco adecuadas en abundancia dan lugar a una bomba de ganar peso.
No tiene por qué ser difícil mantenernos en el peso ideal aunque pasemos la mayor parte del tiempo en casa. De hecho, disponer de nuestra propia cocina es una bendición. Podemos cocinar platos nutritivos y consistentes que ninguna cafetería podría igualar. Con ese fin en mente, diseñar un plan de comidas cuando sabemos que vamos a estar en casa es lo más sensato. Pero solo funcionará si tenemos comida sana en la nevera y estanterías. Las carnes magras, verduras y frutas frescas, y aceites sanos para cocinar nos ayudarán a ganar la mitad de la batalla. Incluso yendo un paso más allá y eliminando toda la carne, salvo en algunas comidas para la cena, evitará que ganemos peso a la vez que lo perdemos con rapidez.
También debemos ser conscientes de que debemos hacer ejercicio. Aprovecha el descanso del almuerzo para salir a correr, pasear al perro o realizar ejercicios aeróbicos. La disciplina es clave, pero el entrenamiento de solo media hora, combinado con la dieta sana, convertirá a tu hogar en el lugar de trabajo más saludable en el que hayas estado.
Por supuesto, contar con la ayuda del resto de habitantes del hogar supondrá un gran éxito. Una familia sana que se ayuda entre sí conseguirá increíbles beneficios y tendrá un mejor aspecto.

