Hay dos escuelas de pensamiento bien diferenciadas en el mundo de la moda. A algunos les gusta llevar ropa deportiva y de marca, creando un look casual, mientras que otros prefieren llevar prendas de diseñadores para conseguir un estilo elegante, clásico y más formal. La verdad es que no hay una opción incorrecta. Todo depende de cómo somos y a quién pretendemos atraer.

La clave está en no pasarse con las marcas. Es ridículo ver a alguien en la calle vistiendo ropa sport de marca, y no importa su edad o nivel de ingresos. No trasmite riqueza o elegancia; solo refleja desesperación para que se fijen en él.

Pasarse con las marcas también influye negativamente. Ir por la calle con un vestuario de cuatro o cinco cifras no da buenas vibraciones; todo el mundo sabe que no es ropa de diario y la persona intenta compensar algo. Más aún, solo conseguirá atraer a gente superficial.

La clave está en mezclar ropa de marca con prendas neutrales. Una camiseta de Hugo Boss o Adidas quedan genial con unos vaqueros ajustados de marca indeterminada. Y cuando se trata de vaqueros, a menos que sean únicos, nadie va a darse cuenta de si son Tommy Hilfiger o Balmain. Y si se dan cuenta, estás atrayendo a la clase de gente equivocada.

Hubo una época en la que presumir de marcas era visto como algo extravagante e impresionante. Sin embargo, los tiempos cambian, y ahora es de gente vulgar. Mucho diseñadores de moda han confesado que sus prendas favoritas no tienen marcas; así atraen a gente normal y con estilo. Y lo mismo podemos decir de las marcas deportivas.

Bajar la intensidad te permite crear un look que atrae las miradas, ya sea con prendas deportivas o de diseño. La persona es quien da clase a la ropa.