Cuando se trata de vestir ropa de invierno o verano, la mayoría de la gente solo piensa en verse bien para dicha estación. Esto puede resultar contraproducente a muchos niveles. Primero, solo puedes disfrutar de determinadas prendas durante una determinada parte del año. Segundo, es muy caro cambiar de vestuario constantemente solo porque haga un poco más de calor o frío. Hay looks atractivos que pueden emplearse durante todo el año.
Los clásicos son obvios. Unos vaqueros ajustados, o chinos de algodón irán bien tanto en invierno como en verano. La parte de arriba supone un reto mayor en el cambio de estaciones, pero no es imposible. Mucha gente lleva suéter de algodón o lana en invierno, algo que resultará raro en verano. De la misma forma, una camisa de manga corta no quedará bien en invierno cuando el frío haga resaltar los pezones. Pero una camisa de algodón de manga larga puede abrigar en invierno y dar un look relajado en verano si la llevas desabrochada con unos vaqueros (o al estilo french tuck). Se trata de una camisa que podemos vestir durante cualquiera de los doce meses del año.
El calzado es igual de manipulable. Unas pesadas botas de nieve pueden quedar bien en invierno, pero son inútiles durante los meses de verano y solo conseguiremos que nos huelan los pies. Muchos fabricantes de botas disponen de versiones más livianas para soportar las particularidades del clima, además de quedar bien en un día caluroso.
No te preocupes por la cabeza; un gorro con orejeras sirve a su propósito en invierno y da un toque divertido al look veraniego. Las gorras de béisbol siempre quedan bien siempre que vayamos cambiando y alternemos con otros estilos, como gorras de camionero y snapbacks.
La clave está en no tener miedo al cambio. Las estaciones cambian, pero nuestro armario no tiene por qué hacerlo.

