Todo el mundo, sin excepción, ha pasado por ese momento de su vida en el que planea hacer algo activo, solo para acabar muy cansado y sin ganas de continuar. Ya sea por un cansado día de trabajo, agotamiento tras un largo viaje o cuidar de los hijos, es normal pensar: “ya lo haré maña.” Pero romper esa barrera psicológica es muy importante.

La principal razón es porque sentamos un precedente cada vez que no nos levantamos de la silla. Si lo dejamos, es muy probable que continuemos haciéndolo. De la misma forma, cuanto más nos levantemos de la silla y nos ocupemos de nuestro fitness, más fácil será hacerlo cada día.

Hay unas cuantas cosas que podemos hacer para motivarnos. El truco más viejo consiste en tener un compañero que nos recompense. Puede ser algo tan sencillo como pedir comida al final de la semana, pero solo si se ha completado una hora de fitness al día. Cuando cedemos el poder a otra persona, alejamos la amenaza de la procastinación.

Otro truco para forzar la disciplina es contar con un recordatorio físico. Por ejemplo, una foto de una playa que queremos visitar algún día, luciendo nuestro cuerpo bien entrenado, o una foto de nuestros hijos, la cual nos recuerde que el fitness nos permitirá pasar más tiempo con ellos. Cada vez que lo vemos, nos motivaremos para levantarnos de la silla y conseguir nuestras metas.

Al final del día, la única persona que nos impide alcanzar nuestros objetivos somos nosotros. Y como cualquier humano, no somos perfectos. Identifica tu mayor obstáculo y busca una forma de superarlo. Los resultados se dejarán ver de forma inmediata.