Ya decidamos ver la tele una semana, o hacer senderismo durante siete días, todos tenemos nuestra opinión sobre si las vacaciones son o no el mejor momento para entrenar. Pero la mejor forma de ejercitarse durante las vacaciones es consiguiendo introducir nuestra rutina de forma que no parezca una tarea, sino un complemento de las vacaciones. De lo contrario, no disfrutaremos de unas vacaciones si sentimos que debemos entrenar por obligación.

Si estamos en un resort, existen muchas formas de ejercitarse. Una piscina presenta la oportunidad de refrescarse, jugar con los hijos y quemar calorías, todo al mismo tiempo. Ocurre lo mismo con las pistas de tenis o squash. Un partido de squash con familia o amigos durante las vacaciones no se parece a entrenar, pero lo es.

Sin importar el destino, las vacaciones nos permiten disfrutar de actividades físicas en ubicaciones distintas a las acostumbradas. Si nos encontramos en un lugar cálido y soleado, caminar o correr antes del amanecer ayudará a quemar caloría a la vez que disfrutamos de las vistas. Si estamos en la montaña, significa que queremos explorar, lo que nos permite realizar caminatas de resistencia por la zona.

El aspecto psicológico es muy importante para entrenar durante las vacaciones sin estropear el resto de planes. Tenemos que integrar el ejercicio de forma natural para que no se convierta en una tarea; algo que podemos hacer sin problemas. No hay nada mejor que andar 10.000 pasos diarios, mientras se visitan bares y tabernas sin romper a sudar, metafóricamente hablado (¡puede que estemos sudando físicamente!).

Disfruta de tu rutina fitness, pero hazlo de forma que también te permita disfrutar de unas merecidas vacaciones.