Ya sea en casa o de vacaciones, a menos que contemos con amigos y/o familiares que compartan la pasión por el fitness, ejercitarse puede ser una experiencia solitaria. Las vacaciones son momentos para relajarse y disfrutar de la compañía de otros. Para los entusiastas del fitness, se abre un mundo de posibilidades para entrenar en compañía y disfrutar del elemento social de los ejercicios.

No es nada práctico acercarse a desconocidos que están entrenado y preguntarles si quieren ejercitarse con nosotros. Dicho lo anterior, si alguien te invita a entrenar en el gimnasio o a correr una vueltas, hazlo. Habrás encontrado a alguien de tu nivel con quien entrenar. Pero muchos resorts disponen de piscina, gimnasio o club fitness con programas de entrenamiento pensados para socializar. Podrían ser equipos de waterpolo, carreras de relevos o clases de spinning con otras 20 personas. Los destinos de vacaciones quieren que socialices, y forma parte de todo lo que hacen, incluyendo programas de fitness.

Pero las vacaciones también es el momento ideal para animar a amigos y familiares a hacer ejercicio. Invitar a alguien a nadar significa que no quieres chapotear solo, y te acompañarán a hacer unos largos. Tampoco hay motivo para no retar a nuestros hijos a una competición amistosa en bici. Sin que nadie se dé cuenta, hemos convertido una actividad bajo el sol en un rato de ejercicio en familia.

Vacaciones no es sinónimo de ignorar a nuestra gente e irnos a socializar con extraños por el bien del fitness. Es posible combinar ambos grupos para que todo el mundo haga ejercicio (si es lo que quieren) o pasen un rato divertido de actividad física. Eso sí son unas buenas vacaciones.