A pesar de lo que digan los adictos a las emociones, no es necesario escalar hasta la cima de una montaña para disfrutar levantando nuestro peso. Por supuesto, si quieres unas buenas vistas para rematar el ejercicio, es la opción perfecta. Pero las localizaciones rurales y urbanas nos ofrecen las mismas oportunidad a menor escala.

Observa cualquier ciudad y descubrirás miles de paredes, colinas y demás estructuras verticales para escalar. De hecho, muchas ciudades cuentan con clubs de escalada que aprovechan estas zonas. Muchos de estos clubs se unen a escaladores de montañas para compartir sus conocimientos, dando lugar a desafíos que ponen a prueba las habilidades para levantar nuestro propio peso. No hay nada más divertido que escalar el lateral de un bloque de oficinas, mientras los coches y peatones pasan por debajo. Y la mejor parte es que esta gente o hace por diversión, y lo que quieras pagar es una simple donación. ¿Todavía quieres gastarte unos cientos de euros en una escalada de fin de semana?

Pues también podemos hacerlo por nuestra cuenta. Siempre y cuando tengamos en consideración la seguridad y el efecto de nuestras acciones sobre los demás, podemos ir a las afueras a escalar rocas y acantilados con un equipo barato y seguro. Cada vez que levantamos nuestro peso, realizamos un ejercicio muy estimulante.

Claro está, es mejor acabar con una vista de los Alpes que con una ojeada al depósito de agua local. Pero, honestamente, la mayoría no tenemos tiempo ni fondos para realizar este tipo de actividad en rincones exóticos. Y en cualquier caso, entrenar en el entorno urbano nos brinda la oportunidad de apreciar nuestra ciudad o pueblo con otros ojos.