Cualquiera que haya ido al gimnasio o disfrutado de una actividad de exterior, casi seguro que ha realizado un ejercicio relacionado con levantar peso. Pero ¿y si queremos sentir la excitación de levantar no solo nuestro peso, sino también peso adicional?
Una de las formas más sencillas de conseguirlo es llevando pesas. Los hay muy baratos y, en algunos gimnasios, son gratis. Y lo mejor es que podemos graduar el peso para comenzar levantando unos pocos kilo, hasta acabar soportando nuestro propio peso. Dependiendo de la parte del cuerpo que queramos trabajar, es posible cambiar los pesos de un día para otro; en una sesión los tenemos en los pies (lo que aumenta la dificultad) y en otra los llevamos en los bíceps para conseguir un ejercicio más intenso.
Para quienes estén más familiarizados con el concepto de levantar nuestro peso, siempre que el peso esté bien distribuido, poner peso en la espalda nos obligará a realizar dominadas más intensas. Si alguna vez has hecho flexiones con un niño sobre la espalda, sabrás que el ejercicio se vuelve diez veces más difícil. La clave está hacerlo en un entorno controlado.
Cualquier peso adicional colocado en el cuerpo, debe seguir unas pautas de seguridad. No tiene sentido ponerse peso en las extremidades si no se sigue un entrenamiento coordinado, y colocar peso porque sí no desarrollará ningún músculo. Pero colocar peso en lugares específicos de forma controlada, añade una nueva dimensión al ejercicio.

