Es verdad que podemos actuar físicamente para combatir el envejecimiento, pero lo cierto es que la juventud también es un estado mental. Todos conocemos a alguien que tiene una mentalidad antigua, al igual que conocemos a una persona “joven de espíritu”. Una de las mejores formas de combatir el envejecimiento es invertir la tendencia.

Eso no significa ir a discotecas y tomar chupitos con gente de veinte años, aunque podemos hacerlo si es lo que queremos. Se trata de agarrarse a las cosas que nos gustaba hacer de jóvenes, y hacerles un hueco en nuestro estilo de vida. Por ejemplo, si nos gustaba la música punk, acudir a un concierto de nuestra banda favorita, o de alguna banda nueva, nos dejará una sonrisa en el rostro y reviviremos los buenos tiempos. Si nos encantaban los coches, intenta ir a un circuito de carreras y conducir un coche deportivo. Es muy fácil pensar “soy muy viejo para esto”, pero se convertirá en algo real si no actuamos.

De igual forma, la forma de vestir es otra forma de rejuvenecer y combatir el envejecimiento. No necesitamos ser innovadores. Los estilos que eran populares en los 50 y 60 pueden ajustarse a estos tiempos, e incluso marcar tendencia hoy día. No hay nada más rejuvenecedor que cambiar unos zapatos de cuero marrones por un par de Vans, además de dejar los pantalones elásticos para más adelante. Dependiendo de los rebelde que nos sintamos, podemos cambiar más o menos nuestro armario.

La clave están en la sensatez. Nadie dice que debas vestir como un adolescente. Pero tampoco hay que resignarse, mentalmente, a hacerse viejo.