Al hacer las compras en cualquier supermercado, probablemente has notado que la comida saludable es más cara. Quienes buscan perder peso se quejan de que las opciones más baratas de comida no suelen ser muy saludables. El precio de una porción de pasta para microondas ronda una cuarta parte de lo que cuesta una ensalada fresca. Por suerte, hay muchas formas fáciles de perder peso con un presupuesto limitado.

Esto no significa que dejemos de comer, pero admitamos que hacer a un lado las golosinas y los frapuccinos tiene su mérito, no solamente por las calorías que contienen sino también por lo que ahorramos. Cada malteada que compramos en la cafetería se va acumulando en nuestros gastos. Mejor guarda ese dinero en un frasco, elige un agua natural de manantial o un té (o mejor aun, no los compres, tráelos de tu casa), y estarás en camino a ahorrar para tu próximo viaje en el transcurso de un año, así como a perder miles de calorías indeseables. Por supuesto, esto también vale para salir a almorzar o pedir un enorme desayuno a la oficina. Busca y elige la opción más saludable; usa tu imaginación para que no sientas que estás consumiendo alimentos y bebidas sin sabor.

Comprar vegetales y fruta frescos siempre será más barato que comprar comida preparada con los mismos ingredientes. Incluso comprar vegetales y fruta congelados es más saludable que no comerlos en absoluto. Y con la tendencia de los supermercados a reducir sus desechos, acudir al final del día por una cesta de fruta y vegetales con descuento es una excelente manera de perder peso, ahorrar y aportar al cuidado del medio ambiente.

Por supuesto, también hay que consentirse de vez en cuando. En este caso, elige por ejemplo un helado sin lácteos bajo en grasas (las marcas propias de los supermercados suelen ser más baratas) o considera preparar tu propia saludable y deliciosa botana de vegetales a la parrilla o en freidora de aire. De esta forma también sabrás exactamente qué es lo que ingieres.