Lo que comemos es tan importante como la frecuencia de las comidas y su preparación. Lo anterior es aún más cierto para la persona que quiere ganar músculo. Ejercicio y una buena dieta son elementos inseparables; forman parte de un plan mayor, y si uno acaba olvidado, destruiremos todo nuestro progreso.

Deben seguirse unas normas básicas. Primero, recuerda que el músculo está ahí porque entrenamos continuamente, y si lo descuidamos, sea por falta de ejercicio o una mala dieta, desaparecerá. El esfuerzo continuo es necesario para mantenerlo el cuerpo firme y musculoso. Cualquier nutricionista te aconsejará seguir una dieta con una cantidad mínima y máxima de calorías diarias. Estará basada en nuestro índice de masa corporal (IMC) y en la cantidad de ejercicio diario. En los días de entrenamiento, es recomendable comer más, mientras que los días de descanso, es apropiado comer menos; así evitaremos resultados adversos. Si no comemos lo suficiente en un día de entrenamiento, nos arriesgamos a no desarrollar nada de músculo. Si comemos demasiado en un día de descanso, cualquier exceso acabará convirtiéndose en azúcares y grasas.

Cuándo comer es tan importante como qué comer, y es recomendable entrenar tras las comidas principales: desayuno, almuerzo y cena. Así convertiremos todas las calorías en energía y masa muscular. Hacer ejercicio con el estómago vacío solo nos dejará con nauseas, exhaustos y con el tanque vacío, literalmente.

El mayor error que podemos cometer es centrarnos únicamente en lo que comemos. No hay duda de que es parte fundamental en una dieta para ganar músculo, pero los beneficios de una buena dieta deben explotarse; come bien, entrena entre comidas principales y consume las calorías necesarias para conseguir toda la energía posible. Verás cómo tus músculos crecen rápidamente.