No hay nada más frustrante que echar horas en el gimnasio, completando circuito tras circuito, y arruinar todo nuestro régimen de salud y fitness por olvidarnos de la dieta sana. De hecho, suele decirse, y es verdad, que no existe el fitness sin dieta. No sirve de nada ser disciplinados en uno si fracasamos en el otro.

Por suerte, hay formas de obligarnos a evitar una dieta nociva e ir en busca de una más saludable.

El clásico sistema de recompensas funciona por el simple hecho de que nos encanta recibir algo a cambio de tanto esfuerzo. Se dice que la única forma de disfrutar algo es mereciéndolo. En lugar de cenar pizza cada viernes, hazlo solo los viernes de la semana que no hayas alcanzado la cantidad máxima de calorías fijadas. También puede ser una recompensa tras haber ido todos los días de la semana al gimnasio.

Otra forma de mantener una dieta disciplinada es echar un vistazo a la cartera, algo que hacemos siempre. Si no nos motiva el efecto positivo de una dieta sana en nuestro estilo de vida, debería asustarnos aún más el impacto de una mala dieta en nuestros ingresos. Poner el dinero destinado a comida basura y dulces en un bote, e invertirlo en el fitness nos ahorrará mucho dinero, calorías y tiempo en el gimnasio.

Como todo lo relativo a la disciplina, debemos mirarnos a nosotros mismo y descubrir nuestras flaquezas. Por ejemplo, si no nos preocupa el efecto económico de una dieta pobre, el bote no nos servirá. Encontrar el sistema que mejor se ajuste a ti, es la mejor forma de seguir una dieta disciplinada.